Esto es un avance de la campaña de crecimiento pensada para la jota. Estos stencil, junto a otros diseños más, invadirán las calles de Santiago en las próximas semanas. Buena pastillita. Eso por ahora, no tengo nada más que decir.
Nuevamente la ventana cerrada. Así se termina la temporada, con un gesto de no más de cinco segundos, rápido e insufrible, torpe, apurado. Intento retener el calor veraniego, que no escape, lo abrazo tímidamente, casi con culpa. El sol se escabulle allá lejos y mi dormitorio vuelve a las sombras. Con el frío me duele algo más que los dedos de las manos y de los pies. Mi estómago se contrae, los músculos se retuercen buscando cobijo en la grasa abdominal. La lengua en esta ocasión también decide refugiarse en un lugar húmedo y seguro. Con mi boca se conforma. El temblor se apodera de mí. Al ritmo de un blues melancólico me voy encogiendo en una implosión que ya venía venir semanas atrás, cuando la noche no me entregó nada, ni siquiera una de esas estrellas perdidas en los sueños de los amorosos de siempre. La fogata romanticona fue apagada a pisotones por las Converse negras, sin dejar espacio a un rebrote, a un fuego tardío que ayudara a pasar mayo, junio y julio. Es la época del kerosene, el calor artificial, el chaleco a la mano, el gorro desilachado, el doble calcetín, porque todo sirve para pasar el invierno.
La lluvia aún no aparece. Las nubes vienen en camino y no estoy preparado. Aún ando en polera, esperando, tal vez, los últimos rayos de sol, los últimos destellos de color antes del lúgubre gris capitalino. La suerte está tirada. El frío me congela las ideas y no hago más que escupir polvo, tierra y arena. Cierro las cortinas, mientras me contraigo, de a poco, en torno al humo verdoso de una "tila", que es lo único que ahora me queda.
Si usted es de los que se anda quedando dormido en la pega, cabecea contra el vidro de la micro, pestañea mientras hace sus labores, o si las sábanas lo andan siguiendo hasta el mediodía, la única solución es tomarse un buen desayuno. Es por eso que en esta nueva entrega de Ganchoalcerebro, le recomendamos una merienda que lo dejará paradito todo el día. Nada de leche cultivada, jamón ahumado, pan integral... blasfemias!!! Aquí la receta y preparación de los sabrosos y potentes "Huevos a lo Manuel Rodríguez" (Según la leyenda, esta receta fue clave en la independencia de Chile... quién sabe).Esta preparación es como una bailarina del Salamandra... Rica, fácil y barata (lo de rica va entre comillas).
Ingredientes:
-2 huevos -1 lámina de queso -1 cebolla -1 diente de ajo - azúcar - sal - orégano - Cepillo y pasta de dientes (ya se imaginarán por qué)
-1.20 de la mañana. Estoy desde las 5 de la tarde intentando arreglar mi computador. Tenìa que reinstalar un programa que no me funcionaba y con tanto webeo, terminé reseteando e instalando nuevamente el windows vista. Cada minuto que pasa más me desespero, porque tengo que capturar unos videos para mañana a las 9. O sea, para 8 horas màs... y recién estoy descargando una nueva versiòn del premiere, porque la versión antigua no me funcionó y estoy hasta el copi!!! Si fuera mina ya estarìa llorando, seguro. No sé por qué esta tonterita del computador siempre tiene algún problema. Desde aquellos tiempos en que uno iba a comprarse unos juegos en el persa y tìpico que no funcionaban porque faltaba el crack, porque el serial no servía o, simplemente, porque el cd estaba mal grabado. Estoy chato, porque se me pasa la noche y me falta un 30% para terminar la descarga... y si tengo suerte y me funciona a la primera, estarìa capturando los videos a eso las 3 de la mañana... y me tengo que levantar a las 7. ¿Quièn dijo que la tecnología nos facilitaba la vida? Cresta, de verdad quiero llorar, porque estoy cachando que lo que estoy haciendo no me va a funcionar. Así que mientras hago la hora, no tengo nada más que hacer que actualizar esta weá con toda mi rabia contra el señor Gates, el señor Adobe, el señor Flores y todo aquel geek que hubiera arreglado esta cagada que tengo en un par de minutos. En fin, mejor me voy a ver rambo un rato, porque la estàn dando en Mega. Ese loko es un verdadero bacán, porque arregla el mundo a punta de balazos y flechas con bombas... nada de mariconadas cibernéticas.
Hace un par de días un niño de no más de 6 años me preguntó qué era el amor. Más allá de la incomodidad que un cabro chico te interrogue, el problema fue que realmente no tenía respuesta alguna. Respondí una tontera que ni siquiera hoy me acuerdo. Seguramente un chiste machista, o una frase media resentida como "el amor es un invento del mercado" o "es una tortura implantada desde la época de Pinochet". Para variar, estuve dándole vueltas a la situación por mucho rato. Porque más allá de todo planteamiento filosófico pajero o sentimentalismo mamón, debo reconocer que años atrás pude ver el amor, lo vi flotar e impregnar una sala llena de personas, cada una de ellas perpleja ante tal demostración. Fue el verano del 2005. Hacía calor y yo estaba vestido lo mejor que podía. Habían varios familiares, uno que otro desconocido. También había una mujer como de 30 años que tampoco había visto nunca. La miré bastante rato, cada detalle. En su blusa escotada me quedé pegado varios minutos. Me calenté mirándole las tetas. Para no quedar en evidencia ante tantas personas, miré para otro lado. Observé todo y a todos. Cada uno con cara de culo, aburridos, acalorados, disimulando el hastío, el asco intrínseco que producen los velorios. Me topé de frente con los ojos inquisidores del cristo de yeso colgado sobre una de las paredes. Con su mirada de borrego intentó inyectarme culpa. Sólo logró que volviera a mirarle el culo a esa mujer, que tiempo después supe que era una tía lejana. Fue en ese momento que mi abuela entró a la sala, de riguroso negro, aferrada a los brazos de mi vieja, sosteniendo apenas un ramo de flores blancas. Todos quedaron en silencio y le abrieron el paso hacia donde estaba el féretro. Me acordé de la escena en que Moisés abría las aguas del mar para que pasaran los judíos. Volví a mirar al cristo, ahora en complicidad. En la sala nadie hablaba. Sólo se escuchaba el taconeo de mi abuela. Mi vieja se quedó a un lado y soltó su brazo. Nunca había visto llorar a mi abuela. Tal vez sí, pero nunca de esa forma. Las lágrimas iban recorriendo los zurcos de su cara, en forma ordenada. Se sacó los lentes e intentó secarse, pero lloraba tanto que era improductivo hacerlo. Creo que se dio cuenta, porque volvió a ponerse los lentes. Dejó las flores sobre el ataúd y puso su mano sobre el vidrio. Yo estaba a varios metros, no podía oír lo que decía, pero al verle los labios leí claramente un "nos veremos muy pronto". Mi tío, el "tío Memo" como le decíamos todos los sobrinos, era el último hijo vivo que aún le quedaba a mi abuela. El último de cinco. Murió de cáncer y no dejaron de pelear hasta su último día vivo. Y ahí estaba mi abuela, dejando ver su amor en un llanto incontrolable, en su temblor de manos, en su boca desfigurada tratando de articular algo más que susurros incomprensibles. Explicarle a un niño dónde y cuándo había visto el amor era una tarea complicada. Seguramente algún día sabrá lo que es, posiblemente llegue a vivirlo. Tal vez lo tenga en frente y no pueda hacer más que quitarle la mirada, tal como lo hice yo ese día, incapaz de soportar tanto afecto inservible.
En estos momentos tengo la tele prendida. Veo el festival de viña... específicamente, el show de Chayanne. Entre baile y baile, me doy cuenta que tiene algunas canciones no tan malas, como esa que dice "tu amor cayó en el centro de mi corazón...". La verdad es que es muy mala, pero no sé por qué me gusta. Este último tiempo me he sorprendido escuchando cada weá en la radio, que derrepente me doy cuenta y cambio inmediatamente, con verguenza, sonrojado, sintiéndome ridículo. Me rio solo y trato de olvidar todo con un poco de Queens of the Stone Age, Incubus o La Floripondio. Hay que ser rudo. Un poco de letras contestatarias de Boikot también ayudan. Fiskales me vuelven a la normalidad... pero sé que en un par de estaciones más allá en el dial debe estar sonando Arjona, Ricky Martin, Coty, Lucho Jara o algo por estilo. Placeres culpables de los malos, porque una chorillana en el J. Cruz es un placer culpable, pero rico... estos tipejos no po, son malos y no hay nada que hacerle. Así y todo el lado mamón emerge, dejando al descubierto lo peor de lo nuestro. Y ya que estoy en etapa de liberación, voy a hacer mi propio ránking con los placeres culpables más culpables que he tenido durante mi vida.... disfutad, así como yo lo hago.
Número 5: - Mis Manos En Tu Cintura, Salvatore Adamo. Un clásico de los temas cebolleros. Además que me acuerdo de esos domingos cuando era cabro chico y mi vieja se ponía a escuchar "Los 8 Magníficos" de la Aurora, mientras pasaba el chancho. Amor por osmosis debe ser.
Número 4: - En el muelle de San Blas, Maná. Qué verguenza... pero sí, me gusta este tema. la primera vez que lo escuché fue en un cortometraje que vi en algún lado, pero no salía cómo se llamaba el tema, pero altiro me provocó un no sé qué. Un día pasaba por una disquería y había un cd de Maná para escuchar en los probadores ( no sé si aún existen). Como en esos tiempos internet apenas empezaba, encontrar canciones era más difícil, así que cuando la encontré casi me pongo a llorar (por la búsqueda, no por la canción, lógico).
Número 3: - Mi Historia Entre Tus Dedos, Gianluca Grigniani. Que díficil este ránking. Más difícil que elegir mis películas favoritas. Así y todo, "EL"tema de este italiano chanta tiene un puesto ganado, porque cada vez que suena en la radio se deja puesto y uno se pone como getón recordando a alguna musa de la época. Es que uno igual tiene su corazoncito. Me ven rudo y todo, pero tengo sentimientos.
Número 2: - Lo Dejaría Todo, Chayanne. Nada que decir. "Lo dejaría todo porque te quedaras, mi pasado mi credo, mi religión"... con eso basta y sobra. Lo dice todo. Qué temón por la chucha. De hecho, en estos momentos Chayanne lo canta en viña y tengo los pelos del brazo parados... Después de esto no se puede ir sin gaviota.
Número 1, número 1, número 1: - Tu recuerdo, Ricky Martin. Sí, este es el peor de todos. Cebollero a cagar, más encima cantado por ricky en una versión unplugged y con una mina española con encanto. Es de esas canciones que van directo a cagarte... imposible que alguien me diga que no le gusta. Yo cacho que hasta el metalero de Amor Ciego la sacó en guitarra, ese debe ser su arma bajo la manga. De hecho, ya la he escuchado un par de veces mientras escribo esta cosa... y voy por otra más... es que es un placer y, a estas alturas, con muy poco de culpable. En fin.
Son raros esos momentos en que uno dibuja el plan de lo que será el año, sobretodo para alguien como yo que pocas veces planifico alguna cosa. Esta vez me pasó cuando venía de regreso a Santiago. Ahí estaba, sentado, mirando los cerros pelados, pensando en la rutina que me ayudaría a matar los meses del 2008. El pituto salvador que me financie hasta que me vaya. Los trabajos inestables de siempre, que piojentos y todo, me llaman más la atención que otras pegas, por lo menos todas las que están ligadas al periodismo. Por la cresta que me arrepiento de haber estudiado esta weá. Si no fuera por mis amigotes, aborrecería al 100% de los periodistas. Sería un periodisticida. Sería guardia de seguridad de algún artista y me pondría a pegar codazos a los pelotudos que hacen parafernalia por las puras. Pondría una bomba en todos esos locales donde se juntan a balbucear triunfos perecederos, intrascendentes, pero con los que se sienten superior al resto de los mortales, una raza perfeccionada, una elite intelectual que todo lo sabe, que todo lo domina, una manga de aburguesados maracos que son capaces de vender el culo de sus madres por defenderle la retaguardia a quienes le pagan la vida... Creo que he aprendido más fuera de la universidad que dentro. Una pérdida de tiempo que se salva apenas por algunos eventos extracurriculares. Bueno, la verdad es que también he aprendido más de la vida viendo al Chavo del 8 que sacando lecciones de Nieztche o Heiddegger. ¿Y eso será todo?, ¿Trabajar en algo y luego irme?, ¿Así de fácil?, ¿Y Fidel?, ¿y los imponderables de siempre?, ¿y los goles en contra al último minuto?, ¿y el paco escondido tras las rocas mientras nos fumamos unos atontaguayos?, ¿y las viejas y conocidas risotadas que Don Jeshu se pega frente a nosotros, siempre? ¿Así de fácil, llegar e irse? No sé, sigo pensando en si habrá algún motivo que haga quedarme. A veces puedo a llegar pensar que sí, pero después lo desecho, total, nunca me ha importado nada ni nadie. Esa era la gracia que le encontraba al periodismo de la vieja escuela, al de las aventuras de Hemmingway metido en las trincheras republicanas, al de las peleas de Bukowsky en los puteríos de mala muerte, a los cócteles de drogas en los suburbios de Hollywood que se pegaba Henry Miller, mientras deambulaba por el mundo. ¿Y ahora qué chucha? ¿Así de fácil? ¿No será mejor el perrito que me ladre cuando haga sonar las llaves de la casa? Hay cosas para las que uno no está hecho, de eso hace rato me di cuenta... ¿pero si existe una pequeña posibilidad de que toda esa mierda que odiaste te guste?, ¿y terminar como los miles de millones que nacen, crecen y mueren?, ¿rutina o fracaso?, ¿existe otra posibilidad?
Nací de noche, allá en los principios de los ochenta. Me crié con la televisión, por lo que el Chavo del 8 se convirtió en mi hermano y Don Ramón, en mi Padre. Después de eso, mi cerebro se comenzó a secar con películas de bajo presupuesto.